Hay relatos que siempre regresan en Navidad, repitiéndose año tras año y algunos ya no vuelven solo como simples tradiciones, sino que van más allá y se incrustaron en nuestra forma de pensar, de recapitular, de sentir el mundo como una reflexión interna de nuestra propia existencia.
Nietzsche hablaba de ese fenómeno —el eterno retorno— a través de una imagen poderosa en Así habló Zaratustra: un enano, der Geist der Schwere, “el espíritu de la pesadez”, que se posaba sobre los hombros del protagonista. No era una criatura física, sino el símbolo de aquello que nos aplasta: el peso del pasado, la culpa, las ideas rígidas que nos impiden avanzar. Ese enano representaba la fuerza que susurra que todo vuelve, que nada se pierde del todo, que debemos enfrentarnos una y otra vez a lo que somos.
Algo parecido ocurre con ciertos cuentos navideños. No solo forman parte del calendario, sino que se instalan en la memoria como un aprendizaje subliminal. Aparecen cuando los cascabeles repiquetean, cuando el frío se adhiere al asfalto y al cemento de nuestras ciudades, cuando las tradiciones de siempre vuelven a colarse en nuestros hogares y a recordarnos quiénes fuimos… o quiénes podríamos ser.











Nivel 14 – Rey Ilkan’Yed
Nivel 13 – Ministro de Guerra Kurle’Kyan
Nivel 12 – Tesorero Real Eshan’Akan
Nivel 11 – Comandante de Dragones Al-Ekyal
Nivel 10 – Comandante de la Guardia Real
Nivel 9 – Comandante de Infantería
Nivel 8 – Comandante Naval
Nivel 7 – Cuerpo de Meen (Guardia Real)
Nivel 6 – Ekkynandae (Dragones de Aire)
Nivel 5 – Ekkynandae (Dragones de Tierra)
Nivel 4 – Ekkynandae (Dragones de Agua)
Nivel 3 – Los Korps (Armada)
Nivel 2 – Los Korps (Caballería)
Nivel 1 – Los Korps (Infatería)





