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Category Archive for ‘Relatos’

Panamá, 2036

Soy Javier, un escritor y exconsultor de marketing que ahora vive en la clandestinidad. Hace once años, el apagón del 28 de abril de 2025 en España me marcó para siempre. Mientras Madrid se sumía en el caos, sin cajeros ni pagos digitales, los que tenían billetes sobrevivieron. Desde mi apartamento en Ciudad de Panamá, entendí que el efectivo era libertad. En 2036, las criptomonedas y las CBDC nos han encadenado. El euro digital, el e-CNY chino, el dólar digital que Panamá adoptó y las blockchains vigiladas controlan cada transacción. Somos Los Cashbacks, un grupo rebelde que quiere derribar este sistema y devolver el papel moneda al mundo. Esta es mi confesión desde el corazón de la lucha.

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Los últimos temblores que recuerdo fueron los de anoche, cuando una vez más nuestro padre se adentró en nuestra habitación para castigarnos como solía hacer; cinturón en mano comenzaba su habitual ritual, emprendiendo contra nosotros de aquella manera tan cruel y fustigándonos con ese trozo de cuero desgastado por cualquier mínima cosa que hubiésemos hecho; de tal manera que creyese que ese era el mejor método para educarnos. Seguir leyendo

    Aquella noche oscura de noviembre, donde afuera la lluvia caía con estrépito, y un viento infame embestía contra los ventanales, fui fiel testigo de lo que comenzó a suceder a mi alrededor. Tras varios años luchando contra mi Némesis, en los cuales fui capaz de burlar al tiempo hasta el punto de creerme inmortal, por decirlo de algún modo, en esta noche gélida y oscura, a pesar de encontrarme frente a la chimenea, comencé a sentir un gran vacío; ese vacío trajo consigo un frío cruel, donde aprecié como mis huesos apenas eran capaces de entrar en calor. Seguir leyendo

06.04.2024. Testimonio de Susana Dávila Jiménez. 18:30 horas. Sistema CCTV ON. Transcripción forense. Minuto 1:33.

Ya se lo he dicho a tu amigo de allá. Puedes preguntarme hasta la extenuación por qué lo hice, pero no escuchas mi respuesta. ¿Que trate de convencerte? Ja. Sería gracioso si no fuera porque tienes la misma sonrisa que ponen mis alumnos cuando mienten. ¿Te piensas que puedes engañar a esta profesora de parvulario? Por favor. Tú verás a muchos delincuentes al día, pero yo llevo treinta y tres años viendo a niños creerse sus propias mentiras. Sé que Juan está muerto. No trates de negarlo. Seguir leyendo

Al anochecer, el cielo seguía teñido de aquella luminiscencia púrpura, más intensa que cualquier aurora boreal. El fenómeno ondulaba como un mar en calma sobre el centelleo de las estrellas y la palidez de la luna. Hubiera sido asombroso contemplarlo antes de levantarme la tapa de los sesos, pensaba Roque en el aparcamiento del bar de carretera. Pero esa tarde, en las montañas, ya había decidido que no se dispararía con la Remington. Su muerte tendría que esperar un poco más, y lo haría por una causa noble: la lealtad que guardaba hacia su amigo Maico.

Salvo por un par de detalles, la jornada que Roque había planificado para esa mañana no se diferenciaba del resto de sus monterías. Se levantó temprano, anticipándose a la alarma del despertador, y con disciplina militar fue tachando de su mente cada paso que iba cumpliendo. Se dio una ducha fría, se puso la alianza, se vistió y, con temor a olvidarse, metió los cartuchos en el bolsillo de la cazadora del ejército. En la camisa, junto al corazón, también metió un papel cuidadosamente plegado. Su carta de suicidio. Seguir leyendo

Terror distópico Equilibria - TerrorEnric miró los precios por segunda vez y torció el gesto. Las rebajas prometidas eran una farsa. Valían lo mismo que la semana anterior. Empezaba a pensar que lo de las ofertas del viernes negro era una estafa.

Aun así, puso dos de las más baratas en el carrito de la tienda virtual con la esperanza de durante esa semana bajaran algo más de precio. Era consciente de que con su sueldo de maestro no se podía permitir pagar ese dineral y pretender comer después.

Iba a dejarlo ya, pero de repente, el programa le empezó a bombardear con ofertas parecidas. “No te quedes sin la tuya”, “Las mejores están a tu alcance” “No te lo pienses demasiado”, “no te arrepentirás”, “Solo nos quedan tres”, “Serás el único en no tener una…”. El algoritmo atacaba de nuevo. Seguir leyendo

Este Año Nuevo me ocurrió algo inesperado.

Mientras buscaba palabras e imágenes para una felicitación especial, escuché unos golpes en la puerta de entrada a casa. Al abrir, me encontré con un diminuto personaje de orejas puntiagudas y mirada chispeante.

“Soy Kovak”, se presentó, “el Duende de Año Nuevo. ¿Eres escritora? Porque traigo una historia que merece ser escuchada”.

Tras la sorpresa inicial, supe que no podía dejar pasar esta insólita oportunidad. Lo invité a pasar, le ofrecí un vaso de leche con miel y me acomodé para escuchar su relato. Me atrapó tanto que lo que debía ser una felicitación sencilla se convirtió en algo mucho más especial.

Por eso, aunque me ha llevado un poco más de tiempo prepararlo, aquí estoy, lista para compartir con vosotros el cuento que Kovak me confió. Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo hice al transcribirlo y que su magia consiga llegar a vuestros corazones al igual que hizo con el mío.

Os dejo con El Duende de Año Nuevo

¡Feliz Año Nuevo!

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    Cántabo. Una historia de Equilibria.
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