Winden, 4 de noviembre de 2019. Durante una escapada a las cuevas, el hijo pequeño de la familia Nielsen, Mikkel, desaparece. Ese mismo día, Jonas lee por fin la misteriosa carta de suicidio de su padre.
Un suicidio, una cueva, una planta nuclear, cuatro sagas familiares y un misterio. En la introducción de la serie DARK los personajes se desdoblan y se reflejan como en un calidoscopio y nos anticipan la complejidad de la trama.
¿Qué es viajar en el tiempo?
La ciencia ficción, que es la ficción de las posibilidades de una ciencia o tecnología futuras o de realidades paralelas, hace muchos años que especuló con los viajes temporales. Es un tema clásico donde podemos destacar autores tan importantes como H.G.Wells con su La máquina del tiempo o Isaac Asimov con El fin de la Eternidad.
Según la teoría de relatividad de Einstein, si viajamos por el espacio en una nave a una velocidad cercana a la de la luz, el tiempo pasará para nosotros más lentamente que para los que se queden en tierra, por lo que, cuando aterricemos, habremos ganado años al resto de terrícolas, es decir seremos más jóvenes.
Muy bien, los viajes al futuro son teóricamente posibles, pero ¿qué hay de los viajes al pasado?
Aquí la situación se complica. En el viaje al pasado nos tropezamos con lo que se conoce como paradoja temporal. Dicho término se refiere a la contradicción lógica que surgiría si retrocediéramos al pasado. Es famosa la paradoja del abuelo: si viajas al pasado y matas a tu abuelo antes de que tenga hijos, nunca nacerás, por lo que no podrías haber viajado para matarlo.
Stephen Hawking creía que las leyes físicas impiden los viajes al pasado para evitar tal paradoja.
Por tanto, y pese a lo que opinen Doc y Marty Mcfly, los viajes al pasado son físicamente improbables.
Además, nos encontramos otro problema. Si viajamos al pasado, ¿a dónde vamos?
El filósofo griego Heráclito de Éfeso (siglo VI a.C.) afirmaba que en la realidad nada permanece inmóvil en el tiempo, todo cambia y se transforma: “No es posible pisar dos veces el mismo río”.
Friedrich Nietzsche, en cambio, sugería que la historia vivida se repite infinitamente en bucle, que todas las acciones pasadas, presentes y futuras ocurren una y otra vez, que la vida es un bucle de repetición constante: “El tiempo es un círculo plano”.
Entonces, ¿el tiempo fluye como en un río y por tanto jamás llegaremos al mismo tiempo ya vivido o, en cambio, el tiempo es un círculo en el que nuestras acciones ya están escritas y por tanto inalterables?
Esto plantea además nuevas preguntas, ¿Quiénes somos? ¿Es nuestra identidad innata o la vamos construyendo? Y si es así, si viajáramos en el tiempo, ¿nuestra identidad sería la misma? ¿Y las identidades de aquellos que interactuaran con nosotros? ¿Es nuestra identidad una variable más o está predestinada?
En el relato El informe de la minoría de Philip K. Dick, llevado al cine en la magnífica película Minority Report, la policía utiliza precognitivos para localizar a futuros criminales antes de que cometan su crimen. Dicho fatalismo contrasta con nuestras creencias sobre la libertad de elección.

Seguimos con Dark, una de las mejores series de la década y una de las que, en mi opinión, mejor trata el tema de las paradojas temporales. Si no la habéis visto, ya estáis tardando.
(Ojo, espóiler) Cuando Jonas abre la carta de suicidio de su padre y cree entender las repercusiones de lo que le confiesa, trata de cambiar los acontecimientos pasados y romper el ciclo de viajes, pero en su cruzada, se encontrará con el problema antes expuesto: las paradojas temporales. Pese a creer que cambia las cosas, cada decisión que tome será causa y a la vez consecuencia de los acontecimientos posteriores.
Todos los personajes de la serie se verán involucrados en el bucle temporal, interactuando con sus yos del pasado y del futuro. Pese a sus esfuerzos titánicos por modificarlo, pasado, presente y futuro se enlazarán como en un nudo gordiano.
Llegados a este punto, tal vez os preguntaréis si hoy no voy a hablar de ningún libro. Perdón por la extensa introducción, el sesudo tema de hoy la requería.
Hoy hablaré de dos libros que he leído este mes y que me han dejado maravillada.
Los cantos de Hyperion (I y II) de Dan Simmons
Hyperion (1989)
La primera parte de los cantos de Hyperion es una compilación de pequeñas historias de siete personajes: un sacerdote, un militar, un poeta, una detective, un profesor, un piloto templario y un cónsul. Siete peregrinos procedentes de distintos planetas de la red de mundos, inician un viaje del héroe por razones desesperadas, relacionadas con el planeta Hyperion y las tumbas del tiempo. Todos ellos se embarcan en un viaje suicida hacia aquel lugar extraño donde el tiempo y el espacio no siguen las leyes de la lógica.
El planeta Hyperion es uno de los pocos que no está conectado todavía con la red de mundos, red donde la simbiosis IA-humano permite atravesar portales que comunican planetas lejanos, porque una amenaza se cierne sobre sus habitantes y porque, para el tecno núcleo, dicho planeta significa una variable incontrolable. En Hyperion encontramos al alcaudón, un monstruo terrible e impredecible que empala a sus víctimas en el árbol del dolor, un viajero del tiempo que castiga a los hombres, un dios según la iglesia de la expiación final.
Nuestros protagonistas acudirán allí, sabiendo que les esperará la muerte.


La caída de Hyperion (1990)
En la segunda parte de la historia, la cosa se complica. Se revela la subtrama política llena de espías y contraespías, de traiciones, de promesas… En un escenario de guerra con los Éxters, se nos muestra la complejidad de las estrategias de LA FUERZA y del tecno núcleo y de las decisiones radicales de La FEM (funcionaria Ejecutiva Máxima) de la Red de la Hegemonía, Meina Gladstone.
Esa es la historia, pero en las novelas hay mucho más de lo que parece. Encontraremos en ellas una cosmología muy trabajada con religiones, culturas y razas alienígenas, pero también diferentes facciones políticas, fatalismo, ecología, teología y hasta poesía.
Y por supuesto, viajes en el tiempo.
Una de las cosas más interesantes de las novelas es que juegan con dos líneas temporales opuestas y complementarias. Una que avanza hacia adelante y otra que avanza hacia detrás y se infiltra en la narración como un virus que lo contamina todo.
La subtrama temporal empieza con una arqueóloga, Raquel, que investiga el conjunto arqueológico de las tumbas del tiempo y vuelve a casa con el mal de Merlín, cada vez que se duerme, pierde la memoria y rejuvenece. Su destino estará ligado a las propias tumbas que fueron enviadas por gente del futuro. Es el misterio de Hyperion, la obsesión de una IA perversa que ya no tiene el control absoluto, porque las tumbas escapan a su control.
—Permitidme aquí una pequeña referencia a mi novela Sinforma, en la que las IAs programan la personalidad de los humanos y les dan una identidad sin que ellos puedan elegir—. Como sabéis la libertad de elección y el control por las máquinas inteligentes es un tema recurrente en la ciencia ficción especulativa y que nos obsesiona a muchos.
Decíamos que en Hyperion aguarda un misterio temporal. Un complejo arqueológico que, aunque en ruinas, avanza hacia atrás como una máquina de tiempo. Las tumbas se abrirán, según la profecía, en el momento justo, quizá para destruir a la humanidad, quizá para salvarla.
No desvelaré el final, pero de nuevo, todos los personajes quedarán vinculados a sus propias decisiones que se transforman a la vez en causa y consecuencia.

Son unos libros increíbles.
En segundo lugar, me gustaría reseñar también la novela corta de un magnífico escritor catalán, Jordi Escoin, L’efecte taca d’oli (ed. Chronos 2025).
Jordi nos traslada a dos Andorras posibles. Una, en el futuro, devastada por la contaminación, la deforestación y el despilfarro alimentario; y otra, en el pasado, nuestro presente, donde todavía hay esperanza. El protagonista, Marc, viajará desde el futuro para tratar de evitar el apocalipsis mediante un artilugio de su invención.
Nos volvemos a encontrar con la paradoja, porque la misión exigirá contactar con una persona e interactuar con ella. Dicha relación tendrá consecuencias y abrirá una nueva línea temporal y extinguirá la otra. Marc quedará atrapado en el pasado porque su futuro ya no existe.
Cerremos nuestro bucle y volvamos a Dark
Jonas viaja en el tiempo, la primera vez por accidente y después gracias a una máquina que otro personaje le proporciona, curiosamente, dicha máquina es inventada en el pasado gracias a los planos dejados por alguien del futuro. Con cada viaje, saltos temporales de 33 años, Jonas lucha contra la resistencia al cambio de un hombre horrible y desfigurado de su futuro, Adam.
Tras sus fracasos y tropiezos, Jonas cambia, su objetivo se transforma y se vuelve intransigente y cínico. (Ojo, espóiler) Se transformará en el enemigo que juró destruir. Jonás acabará siendo su enemigo, Adam.
Es su yo del futuro. El círculo se cierra.
¿Quiénes somos? ¿Si nos movemos a otro lugar o momento, dejamos de existir en el presente? ¿O somos como el gato de Schrödinger, que estamos allá donde crean los demás que estamos? Solemos decir: Ojalá volviera atrás para hacer las cosas de otra manera, pero ¿eso es posible? ¿Es posible volver atrás si ya no existe aquel punto exacto? Y si fuera así, ¿sería el pasado entonces nuestro presente y el presente nuestro futuro, formando el famoso nudo gordiano?
Quizá viajar en el tiempo es muy divertido para los maestros de la ficción y muy interesante de forma teórica, pero es demasiado complejo para la vida real.
Quizá ya hemos viajado y simplemente no somos capaces todavía de percibir el bucle en el que estamos inmersos.
Es posible que mi yo del futuro haya vuelto al pasado para dejarme un libro interesante sobre la mesa, llamado Hyperion para que escriba el artículo que lo cambió todo.
Es posible que los Sex Pistols tuvieran razón y que no haya futuro. Quién sabe.
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Ha publicado relatos en diversas revistas y antologías y es autora de la novela corta SINFORMA (Diversidadliteraria 2024)
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- No hay futuro – 4 mayo, 2026
- El mundo es una broma – 11 marzo, 2026
- El tiempo es oro – 5 enero, 2026


Nivel 14 – Rey Ilkan’Yed
Nivel 13 – Ministro de Guerra Kurle’Kyan
Nivel 12 – Tesorero Real Eshan’Akan
Nivel 11 – Comandante de Dragones Al-Ekyal
Nivel 10 – Comandante de la Guardia Real
Nivel 9 – Comandante de Infantería
Nivel 8 – Comandante Naval
Nivel 7 – Cuerpo de Meen (Guardia Real)
Nivel 6 – Ekkynandae (Dragones de Aire)
Nivel 5 – Ekkynandae (Dragones de Tierra)
Nivel 4 – Ekkynandae (Dragones de Agua)
Nivel 3 – Los Korps (Armada)
Nivel 2 – Los Korps (Caballería)
Nivel 1 – Los Korps (Infatería)
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