Cuando el engranaje funciona (casi) como un reloj
Llegar al Salón del Manga de Barcelona implica abrirse paso entre mochilas cargadas, acreditaciones colgando del cuello y conversaciones que se cruzan antes incluso de ver la entrada. Hay algo de ritual colectivo en ese instante previo: una mezcla de nervio, expectativa y esa ilusión compartida que se palpa en el ambiente. En esta 31ª edición, celebrada en Fira Barcelona Gran Vía, la primera sorpresa llegó rápido: no había colas… al menos en el momento de nuestra llegada.
Eso no significa que no las hubiera. Las hubo, y largas, a primera hora. Algo que parece ya parte del ADN del evento: el deseo casi competitivo de entrar en cuanto se abren las puertas para exprimir el día hasta la última actividad. Aun así, en comparación con años anteriores, la sensación es clara: la organización ha aprendido de ediciones previas. En unos 40 minutos, el flujo de acceso estaba completamente normalizado y la entrada se volvió fluida, aunque el visitante tuviera que superar ese ya clásico “laberinto” de vallas antes de pisar el interior del recinto.





Nivel 14 – Rey Ilkan’Yed
Nivel 13 – Ministro de Guerra Kurle’Kyan
Nivel 12 – Tesorero Real Eshan’Akan
Nivel 11 – Comandante de Dragones Al-Ekyal
Nivel 10 – Comandante de la Guardia Real
Nivel 9 – Comandante de Infantería
Nivel 8 – Comandante Naval
Nivel 7 – Cuerpo de Meen (Guardia Real)
Nivel 6 – Ekkynandae (Dragones de Aire)
Nivel 5 – Ekkynandae (Dragones de Tierra)
Nivel 4 – Ekkynandae (Dragones de Agua)
Nivel 3 – Los Korps (Armada)
Nivel 2 – Los Korps (Caballería)
Nivel 1 – Los Korps (Infatería)





