Tartessos – El reino perdido del occidente ibérico

16 febrero, 2026 por Rafa García

La civilización de Tartessos representa uno de los enigmas más fascinantes de la protohistoria ibérica. Ubicada en el actual suroeste de Andalucía —especialmente en las regiones de Huelva, Cádiz y Sevilla—, esta cultura fue descrita por autores griegos como un gran “emporio” rico y avanzado, aunque su existencia aún no ha sido plenamente demostrada por la arqueología.

Ubicación y contexto histórico

La región asociada a Tartessos se sitúa en el sur de la Península Ibérica, en lo que hoy serían las áreas del Bajo Guadalquivir y zonas adyacentes del Atlántico-Mediterráneo. Las fuentes clásicas, como Heródoto, la ubican “más allá de las Columnas de Hércules” —es decir, más allá del Estrecho de Gibraltar— como un reino o mercado de gran prosperidad.

Desde el punto de vista cronológico, Tartessos parece florecer entre los siglos XI al VI a.C., con su momento de mayor visibilidad entre los siglos VIII-VI a.C. Una de las claves del “éxito” de Tartessos radicaba en su riqueza metálica: plata, oro, estaño y cobre que provenían de las minas del entorno.

Economía y Comercio

El comercio fue esencial: conexiones con los fenicios, y a través de ellos con el Mediterráneo oriental, permiten entender su papel como intermediario entre Occidente atlántico y el mundo mediterráneo. Los contactos con los fenicios han sido clave para interpretar tanto el desarrollo tecnológico como el cultural de Tartessos. De hecho, hay una clara influencia orientalizante —fenicia, quizá griega— en su arqueología.

Período de Esplendor: Siglos VIII-VI a.C., cuando Tartessos alcanzó su máximo desarrollo cultural y comercial.

Argantonio: El Rey legendario

La figura más emblemática de Tartessos es Argantonio (griego: Arganthonios), rey que según Heródoto habría gobernado durante ochenta años —o incluso ciento veinte— lo que ya le otorga rasgos míticos.

Hospitalidad legendaria

Según Heródoto (Historia, I 163 y IV 152), Argantonio acogió a los foceos que llegaron a Iberia, les ofreció ayuda, y donó gran cantidad de plata para que construyeran murallas en su ciudad de origen.

Longevidad extraordinaria

Se le atribuye una longevidad extraordinaria, lo que hace su figura parecer más simbólica que estrictamente histórica. Las exageradas cifras de años y reinado sugieren un significado más profundo.
 
 

El Rey de plata

 
Su nombre («Argan-») ha sido relacionado etimológicamente con la palabra indoeuropea para “plata” (proto-céltico *arganto-), lo que podría apuntar a un título simbólico más que a un individuo concreto.
 

Es probable que “Argantonio” represente un linaje o una institución real, más que un solo individuo histórico, dadas las exageradas cifras de años y reinado. La figura de Argantonio sirve tanto de puente entre historia y mito como de símbolo de la prosperidad tartésica.

Mitología Tartésica – Símbolos y creencias

Aunque no existe una mitología tartésica documentada del modo en que la conocemos para griegos o egipcios, los indicios arqueológicos y las evidencias culturales permiten reconstruir algunos elementos simbólicos fundamentales que definieron la cosmovisión de este pueblo enigmático.

Culto solar

Algunas orientaciones arquitectónicas y la riqueza asociada al metal (“plata”, “brillo”) pueden sugerir una valorización del sol o de la luminosidad como metáfora de poder. En el contexto del sur ibérico, el sol puede estar vinculado al ciclo agrícola, al mar, al comercio marítimo y a la realeza.

Divinidades acuáticas

Dado que Tartessos se establecía en una zona de marismas, ríos y entorno litoral —especialmente el valle del Río Guadalquivir—, es plausible que se adoraran divinidades vinculadas al agua, al río, o a la fertilidad. La presencia fenicia pudo introducir diosas como Astarté.

Sincretismo religioso

Los fenicios introdujeron en Iberia cultos a divinidades como Melqart y Baal. Mediante el contacto cultural, algunos de esos cultos pudieron fusionarse con las tradiciones del mundo tartésico, generando una mitología híbrida única.

Personajes míticos y leyendas

En los relatos mitológicos que los autores antiguos atribuyen a la región de Tartessos aparecen figuras como Gargoris —se dice que inventó la apicultura— y su hijo Habis, criado por ciervos tras ser abandonado, lo cual traslada a esta civilización un repertorio mítico de tipo heroico. Según la leyenda, Habis fue reconocido como rey después de vivir criado por animales en un entorno natural, un motivo mitológico clásico que muestra elementos de fundación, reyes extraordinarios, metáforas de riqueza y vínculos entre naturaleza, sociedad y poder.

Civilización real o mito

El debate sobre Tartessos combina elementos de certeza histórica, pruebas arqueológicas, y un fuerte componente mítico. La mayoría de los especialistas aceptan que Tartessos fue una cultura real, con fuerte presencia en el sur de la Península y con contactos mediterráneos, pero su dimensión exacta, estructura política y mitología interna quedan parcialmente hipotéticas.

Evidencia arqueológica

  • Numerosos yacimientos relacionados con la cultura tartésica
  • Tesoros de oro y plata de factura orientalizante
  • Estructuras monumentales y objetos de comercio
  • Metalurgia avanzada y artes decorativas sofisticadas

Lagunas y controversias

  • Ausencia de una ciudad-capital identificada
  • Fuentes griegas y romanas con elementos legendarios
  • Dificultad para discernir entre historia y mito
  • Vinculaciones sensacionalistas sin respaldo académico

Legado simbólico y arqueológico

El legado de Tartessos trasciende tanto su presencia material como su carga simbólica, convirtiéndose en un puente fundamental entre el Occidente atlántico y el Mediterráneo clásico. Su riqueza metálica y su posición comercial le confieren un lugar especial en la prehistoria ibérica y mediterránea.

Puente cultural: Tartessos fue un puente entre el Occidente atlántico —con sus minas y metales— y el Mediterráneo clásico, facilitando el intercambio cultural y comercial entre dos mundos.

Valor arqueológico: desde el punto de vista arqueológico, permiten estudiar procesos de orientalización, de contacto entre fenicios y pueblos indígenas, y de cambios en la economía de la Edad del Hierro en el Atlántico europeo.

Inspiración regional: culturalmente, sirve como fuente de inspiración para la historia regional de Andalucía, para la reflexión sobre las raíces de la civilización ibérica y como símbolo de “un reino perdido”.

Legado artístico: en la ficción, la mitología tartésica —Argantonio, Habis, Gargoris— proporciona arquetipos interesantes para reinterpretaciones literarias y artísticas, alimentando la fantasía especulativa contemporánea.

Tartessos: la mitología de un reino perdido del Occidente ibérico, donde la arqueología apenas roza los límites de lo legendario.

A falta de textos escritos, su mitología debe reconstruirse a partir de relatos griegos (Heródoto, Estrabón, Avieno), influencias fenicias y orientales, símbolos encontrados en los santuarios tartésicos (Cancho Roano, El Turuñuelo, El Carambolo), y tradiciones locales posteriores, transmitidas como ecos en las leyendas ibéricas.

El mito solar – La realeza divina y el ciclo del oro

El sol como eje simbólico de la cosmovisión tartésica representa uno de los elementos más fascinantes de su cultura. Las orientaciones de edificios tartésicos hacia los equinoccios y solsticios sugieren una ritualidad solar profundamente arraigada, según estudios del CSIC sobre Cancho Roano y los cultos solares del suroeste ibérico (2018).

El Reino de la luz

La riqueza en metales —especialmente el oro y la plata— refuerza el arquetipo del reino de la luz, gobernado por un monarca solar que encarna el poder divino.

Argantonio solar

Argantonio, cuyo nombre contiene la raíz arg- (“brillante, plateado”), sería una figura solar y paternal, comparable a Helios o Shamash, rey sabio y protector de los hombres.

Símbolos de eternidad

En la iconografía orientalizante se observan rosetas, ruedas solares y motivos de doble espiral, símbolos de eternidad y renacimiento presentes en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Interpretación mitológica

Tartessos habría tenido un panteón encabezado por un dios solar-rey, asociado al orden cósmico y al brillo de los metales, fuente de justicia, fertilidad y prosperidad. Este dios solar no solo representaba el poder político, sino también el ciclo natural de la vida, la muerte y el renacimiento, vinculando el destino del reino con los movimientos celestes.

Las divinidades acuáticas – El Río Sagrado

El Guadalquivir —antiguo Baetis— como río sagrado y frontera entre mundos representa uno de los elementos centrales de la cosmología tartésica. Los mitos griegos sobre Gadeira (Cádiz) mencionan la presencia de Melqart, dios fenicio del mar y las rutas, cuya influencia se extendió por todo el territorio tartésico.

Habis y Gargoris – El mito fundacional

Según Justino en su Epitome Historiarum Philippicarum (Libro 44), Gargoris, rey mítico de los tartesios, descubrió la miel y enseñó a su pueblo la apicultura —símbolo del orden social y la dulzura de la vida civilizada. Su hijo ilegítimo, Habis, fue abandonado y criado por ciervas hasta que fue reconocido por el pueblo.
Habis, convertido en rey, otorgó las leyes y la agricultura, separó las clases sociales y estableció la paz. Este relato funciona como una mitología de fundación civilizadora que explica el origen del orden social tartésico.

Lectura simbólica
Este mito fundacional establece la transición del caos al orden, de la naturaleza salvaje a la civilización organizada. Habis, criado por animales pero destinado a gobernar, representa el equilibrio perfecto entre el mundo natural y el mundo humano, legitimando el poder real como un don divino que une ambos mundos.

El símbolo del metal – La plata como carne de los dioses

En la cultura tartésica, la minería no era solo económica, sino sagrada. Los metales —especialmente la plata (arganton)— se concebían como materia divina, “la carne de los dioses” según la Revista Archivo Español de Arqueología del CSIC (2019). Su extracción implicaba descender al mundo subterráneo, el inframundo, lo que vinculaba al minero con el mito del héroe que desciende y regresa con el fuego o la luz.

80

Años de reinado

Duración legendaria del gobierno de Argantonio según Heródoto

11

Siglos de historia

Período de florecimiento de Tartessos (XI-VI a.C.)

1958

Tesoro de El Carambolo

Año del descubrimiento que revolucionó la arqueología tartésica

El descenso al inframundo

Esta idea se alinea con mitos universales: Prometeo, los apkallu mesopotámicos o los héroes solares célticos. Tartessos habría desarrollado un simbolismo metalúrgico en el que la extracción del mineral equivalía a traer luz de las entrañas oscuras de la tierra: una metáfora de conocimiento, poder y renacimiento.
El minero se convertía así en un mediador entre el mundo de los vivos y el reino subterráneo de los dioses, un héroe que arriesgaba su vida para traer a la superficie los tesoros divinos que sustentaban la prosperidad del reino.

El simbolismo metalúrgico tartésico representa una de las cosmologías más sofisticadas del mundo antiguo, donde la transformación de la materia prima en objetos preciosos reflejaba la transformación espiritual del ser humano. La plata, brillante y pura, era vista como un fragmento de la divinidad solar traído desde las profundidades de la tierra, un regalo de los dioses que legitimaba el poder real y la prosperidad del reino. Este legado mítico y material continúa fascinando a arqueólogos e historiadores, manteniendo vivo el misterio de Tartessos como uno de los grandes enigmas de la antigüedad ibérica.

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Rafa García

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