El regalo más deseado
de David Periñán Yuste
Javier, se levantó temprano esa mañana de Navidad.
Iba a oscuras recorriendo el pasillo de la casa en silencio, guiándose por las luces de colores del árbol que brillaban desde el salón.
Todavía no había amanecido, por lo que esperaba coger por sorpresa a Papa Noel en plena faena dejando los regalos. Si eso pasaba, tenía un plan.
Fue recorriendo el largo corredor, cada vez más cerca de la puerta de la sala de estar. Al llegar allí, su sorpresa fue tremenda.
Efectivamente, allí estaba el hombre de rojo depositando unos paquetes envueltos en vistosos papeles de colores con sus lazos y moñas.
No se lo pensó. Sacó el cuchillo que portaba a su espalda y se lanzó contra él apuñalándolo por sorpresa bajo el sombrero que portaba con un pompón blanco que enseguida se tiñó del color bermellón. Unos tonos más oscuros que el del propio traje. Un quejido lastimero escapó de la garganta del anciano, que sorprendido a la vez que dolorido con el puñal clavado hasta el fondo, se giró. Allí vio a Javi con una sonrisa maliciosa en el rostro.
—¿Por qué? —inquirió el hombre bonachón de carrillos rechonchos mientras lo miraba con una expresión de dolor y temor en sus ojos.
—Serás el mejor regalo que ningún niño podrá tener jamás.
El hombre mareado, se desplomó y Javier aprovechó para terminar con la labor.
Por la mañana, unas horas más tarde, sus padres se levantaron. Ni rastro de Javier.
Cuando llegaron al salón, un grito llegó hasta la habitación del niño que, haciéndose el dormido, escondía bajo su cama la cabeza del emblemático y adorado señor que repartía felicidad por el mundo cada veinticinco de diciembre.
La policía llegó a la casa después de que sus padres llamaran a la policía. Pensaron que era un intruso que había entrado en el piso y que, de
alguna manera, se las había apañado para colarse a hurtadillas en él.
No tardaron en descubrir los rastros de sangre que llegaban hasta el cuarto de Javier que todavía portaba el pijama manchado de sangre y la
cabeza barbuda y echa un guiñapo bajo el colchón.
Cuando sus padres le preguntaron por qué había hecho eso mientras que la policía se lo llevaba a comisaría su respuesta fue rotunda:
—Quería que mis compañeros de clase me creyeran. Que Papá Noel existía. Y para eso, tenía que llevarles una prueba.
Con estas palabras, selló su destino y dejó a millones de niños y niñas huérfanos y sin regalos esa noche.
A pesar de todo, había cumplido su cometido y Javier se sentía dichoso.
Pronto saldría en las noticias y de una manera u otra, demostraría de una vez por todas que no mentía. Aunque para ello hubiera tenido que acabar para siempre con la Navidad.


Nivel 14 – Rey Ilkan’Yed
Nivel 13 – Ministro de Guerra Kurle’Kyan
Nivel 12 – Tesorero Real Eshan’Akan
Nivel 11 – Comandante de Dragones Al-Ekyal
Nivel 10 – Comandante de la Guardia Real
Nivel 9 – Comandante de Infantería
Nivel 8 – Comandante Naval
Nivel 7 – Cuerpo de Meen (Guardia Real)
Nivel 6 – Ekkynandae (Dragones de Aire)
Nivel 5 – Ekkynandae (Dragones de Tierra)
Nivel 4 – Ekkynandae (Dragones de Agua)
Nivel 3 – Los Korps (Armada)
Nivel 2 – Los Korps (Caballería)
Nivel 1 – Los Korps (Infatería)






Nacho dice:
Sencillamente un buen cuento de Navidad !!! Recomiendo su lectura.
Rafa García dice:
Gracias Nacho por tu comentario.