Finalista 1er Certamen de microrrelatos Edición Navidad – El decorador de estaciones

4 enero, 2026 por Certámenes - Equilibria

El decorador de estaciones

de Irasema Pino Ponte

La señora Ventisca sintió que sus mejillas se derretían ligeramente cuando Equisticio, más conocido como El decorador de estaciones, atravesó su puerta justo una semana antes de que comenzara el invierno. Sacó una lista de la compra y se puso a recitar: mil kilos de nieve, quinientos mil litros de lluvia, cien frascos estándar de ventisca, diez cápsulas efervescentes de maremotos, tres mariposas provoca vendavales, cien alfombras de pinos y acebo, una estrella de Oriente… la señora Ventisca fue sacando de distintos cajones lo que le pedía Equisticio, que era lo mismo de cada año, pero entonces, Equisticio pidió algo insólito: un preparado de aurora boreal.

Ventisca se quedó perpleja.

– Para conseguir eso tendrías que irte a Finlandia y no tienes jurisdicción allí.

– Lo sé- dijo Equisticio sin inmutarse.

– Además, has ganado el premio a decorador del año durante una década consecutiva, quedando por delante de países como Noruega o Canadá. No te has hecho merecedor de tu nombre por nada.

– Ya- volvió a responder Equisticio, impertérrito.

– Entonces, ¿¿Por qué necesitas ahora una aurora boreal?? ¿No es suficiente con lo que tengo?

La señora Ventisca se arrepintió de haber hecho la última pregunta.

– Tal vez sí pueda conseguir una aurora boreal, dijo la señora Ventisca. Mezclamos una estrella fugaz, con luces led y agua caliente… el hielo de la estrella debería hacer que la mezcla fuera hacia arriba y se reflejaran los colores derretidos en el cielo,…

Equisticio observaba a la señora Ventisca mezclar ingredientes en probetas y machacar la estrella con un mortero conteniendo una sonrisa. Entonces pidió algo todavía más insólito:

– ¿Podría echar esencias distintas a cada uno de los colores?

La señora Ventisca resopló, pero Equisticio la miró de forma tierna. Finalmente, Equisticio le dijo que podría tratar de hacer algo aún más maravilloso.

El 21 de diciembre, Equisticio cruzó la península ibérica esparciendo el invierno a su paso junto a la señora Ventisca, su nueva compañera. Fueron echando diferentes elementos navideños, pero se detuvieron en Galicia y fueron a visitar a un anciano afable y rollizo, de barba blanca, siempre vestido de rojo, que se había quedado ciego por la edad. Los abrazó a ambos y se dirigieron al claro de un bosque, donde Equisticio y Ventisca descorcharon la aurora boreal, que salió despedida como un chorro de Champagne. El anciano se quedó maravillado al sentir la mezcla de colores en el cielo en el olor azul de piña, amarillo limón y verde menta. Después de esto, Equisticio y Ventisca se miraron y sonrieron, animándolo a dar unos pasos al frente y alzar los brazos. El hombre no pudo evitar una de sus características risotadas. Cada color tenía una forma y rugosidad diferentes. Se trataba de una aurora boreal en braille.

– Habéis conseguido alegrarme después de un año a oscuras. A partir de ahora me quedaré en este lugar maravilloso, creo que es hora de jubilarme. Pero necesitaré que alguien me reemplace. Y creo que he encontrado a las personas idóneas- dijo el anciano, sonriendo.

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