Para aquellos que caminan sin hacer ruido
y descubrieron que volverse invisible es la única forma de
sobrevivir al ruido del mundo.
Va por ellos. Para que sus historias
no se pierdan en el silencio que queda cuando
todo lo demás se apaga.
Me quedé mirando el reloj que reposaba sobre una de las paredes. Estaba totalmente hipnotizada, no podía quitar la vista de él. Sus agujas no se movían ni un solo milímetro. Por más que esperaba el sonar del segundero, este nunca llegó. Estaba totalmente inmóvil.




