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Archives for ‘Sin costes de envío’

El pavimento brillaba. Pero no con el típico brillo de algo lustroso, sino con la refulgencia mortecina de las calles húmedas de Sirquemón, la última frontera. Un empedrado que consistía a día de hoy, en la precaria unión de unos viejos adoquines desgastados, ennegrecidos y desnivelados, recubiertos por un moho enfermizo, que en algún momento vivieron tiempos mejores y que revistieron ufanos, amplias avenidas. Pero ahora, todo tipo de barracas, chabolas y casuchas, se levantaban sobre ellas sin ningún orden o planificación y las verdaderas casas, que en otro tiempo fueron hermosas y de gran esplendor, se habían tornado inhabitables debido a un extremo estado ruinoso. Peligrosos tejados temblaban inconsistentes sobre sus esqueletos destrozados. Solo quedaban vestigios de algún muro labrado, con la que fue una valorada artesanía norteña, pero de la que apenas se apreciaban ya, sus grabados. Aquella ciudad que habitaban, incrustada entre montañas y altos acantilados, en otra época había sido próspera y brillante de verdad, antes de que el límite con lo maligno se acercase prácticamente hasta sus puertas.

Un poderoso viento, con su origen situado en montañas lejanas, se desplazaba sin control por la desolada estepa, arrastrando con él una nube de polvo y vegetación muerta, sin que ningún accidente geográfico obstaculizase su recorrido y lo que transportaba. Un viento gélido que iba ganando velocidad a medida que acortaba distancias hasta la Anciana y el promontorio sobre el que estaba situada, observando. Un viento mordaz que terminaba chocando fuertemente contra ella, desestabilizándola y sacando lo peor de su carácter. El continuo azote era insufrible para sus viejos huesos. Le costaba hasta respirar. Las molestas partículas que levantaba se le introducían en los ojos, dentro de las fosas nasales y entre las costuras de la ropa hasta acabar por rasparle la piel, como si de una lija se tratara.

Un continente artificial que levita sobre un ignoto Caos que quiere acabar con el planeta. Una Red mágica y viva que lo ancla y evita su expansión. Un relato que empieza con una trepidante carrera, en la que el resultado proclamará a un importante vencedor: el gobernante que comandará a los más fieros guerreros de esa tierra. Pero un ataque inesperado, durante la competición, lo cambiará todo y ya nada será como antes.

Cántabo trata sobre la visión de un mundo en el que se suceden situaciones complicadas, escenas sobrecogedoras, paisajes increíbles, amores eternos e imposibles, demostraciones con un alto sentido del honor, pero también de las más bajas traiciones, héroes al límite, miedo visceral y monstruos inimaginables. Una visión en la que se reflejará la lucha constante y ancestral contra un desconocido enemigo, pero también pondrá en evidencia feroces batallas de sentimientos encontrados y la fragilidad de las lealtades, en las que solo las mentes más equilibradas evitarán sucumbir a la locura. En esta historia se unen todos los ingredientes esenciales que darán forma a una obra que te sorprenderá de principio a fin.